{"id":681,"date":"2015-03-11T22:02:00","date_gmt":"2015-03-11T22:02:00","guid":{"rendered":"http:\/\/ww2.museosantacruz.org\/?page_id=681"},"modified":"2015-04-28T14:20:32","modified_gmt":"2015-04-28T14:20:32","slug":"ls-encantada","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/ww2.museosantacruz.org\/?page_id=681","title":{"rendered":"La Encantada"},"content":{"rendered":"<nav aria-label=\"breadcrumbs\">\n            <div class=\"breadcrumb-container theme4\">\n                <ol>\n                                    <\/ol>\n            <\/div>\n        <\/nav>    <script type=\"application\/ld+json\">\n        {\n            \"@context\": \"http:\/\/schema.org\",\n            \"@type\": \"BreadcrumbList\",\n            \"itemListElement\": [\n                            ]\n        }\n    <\/script>\n    <style type=\"text\/css\">\n        .breadcrumb-container {\n            font-size: 13px;\n        }\n\n        .breadcrumb-container ul {\n            margin: 0;\n            padding: 0;\n        }\n\n        .breadcrumb-container li {\n            box-sizing: unset;\n            display: inline-block;\n            margin: 0;\n            padding: 0;\n        }\n\n        .breadcrumb-container li a {\n            box-sizing: unset;\n            padding: 0 10px;\n        }\n\n        .breadcrumb-container {\n            font-size: 12px !important;\n                    }\n\n        .breadcrumb-container li a {\n            color: #301400 !important;\n            font-size: 12px !important;\n            line-height: 12px !important;\n                    }\n\n        .breadcrumb-container li .separator {\n            color: #000000 !important;\n            font-size: 12px !important;\n                    }\n\n        .breadcrumb-container li:last-child .separator {\n            display: none;\n        }\n    <\/style>\n    <style type=\"text\/css\">\n\n        .breadcrumb-container.theme4 li {\n            display: inline-block;\n            margin: 0 14px;\n            padding: 0;\n        }\n\n        .breadcrumb-container.theme4 a {\n            background: #ddb57a;\n            color: rgb(102, 102, 102);\n            display: inline-block;\n            font-size: 14px;\n            height: 16px;\n            margin: 0;\n            padding: 5px 10px;\n            text-decoration: none;\n            position:relative;\n        }\n\n\n        .breadcrumb-container.theme4 a::after {\n            -moz-border-bottom-colors: none;\n            -moz-border-left-colors: none;\n            -moz-border-right-colors: none;\n            -moz-border-top-colors: none;\n            border-color: rgba(0, 0, 0, 0) rgba(0, 0, 0, 0) rgba(0, 0, 0, 0) #ddb57a;\n            border-image: none;\n            border-style: solid;\n            border-width: 13px;\n            content: \" \";\n            display: inline-block;\n            height: 0;\n            line-height: 0;\n            position: absolute;\n            right: -26px;\n            top: 0;\n            width: 0;\n        }\n\n        .breadcrumb-container.theme4 .separator {\n            display: none;\n        }\n    <\/style>\n        <style type=\"text\/css\">\n        .breadcrumb-container{}\r\n.breadcrumb-container ul{}\r\n.breadcrumb-container li{}\r\n.breadcrumb-container a{}\r\n.breadcrumb-container .separator{}\r\n    <\/style>\n    <script>\n            <\/script>\n\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"color: #000000;\">Ilustraci\u00f3n: \u00abCampos de Abajo\u00bb, por Santiago Almarza<\/span><\/p>\n<h4><span style=\"color: #800000;\">Versi\u00f3n sonora<\/span><\/h4>\n<p>Aqu\u00ed pod\u00e9is escuchar la versi\u00f3n novelada de esta leyenda, elaborada y emitida por la Radio Local de Santa Cruz. El texto est\u00e1 elaborado a partir de trabajo de M\u00aa Dolores Avia Aranda, Emilio Mu\u00f1oz L\u00f3pez, Julio S\u00e1nchez Rivas, Jos\u00e9 M\u00aa G\u00f3mez Rodr\u00edguez Monje y Maximino S\u00e1nchez Mart\u00ednez, que hace a\u00f1os para recuperaron y dieron forma escrita a esta leyenda popular de tradici\u00f3n oral.<\/p>\n<p>En el Programa de Fiestas de 1997, Jer\u00f3nimo-Gregorio Navarro C\u00e1mara public\u00f3 <strong><a href=\"http:\/\/www.museosantacruz.org\/Archivo\/Prg_SCruz_1997_01_06.pdf\" target=\"_blank\">otra versi\u00f3n de esta leyenda<\/a><\/strong>.<br \/>\n<iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/w.soundcloud.com\/player\/?url=http%3A%2F%2Fapi.soundcloud.com%2Ftracks%2F82285997\" width=\"100%\" height=\"166\" frameborder=\"no\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<h4><span style=\"color: #800000;\">Introducci\u00f3n<\/span><\/h4>\n<p>La leyenda que hoy relatamos es junto, con la de \u00ab<a title=\"La Casa de las dos puertas\" href=\"http:\/\/ww2.museosantacruz.org\/?page_id=652\">La Casa de las dos Puertas<\/a>\u00ab, la m\u00e1s conocida y divulgada en Santa Cruz de la Zarza. Situado al noroeste de la villa, existe el cerro denominado \u00ab<strong>de la Encantada<\/strong>\u00bb y Son innumerables las leyendas que sobre el cerro existen. En esta ocasi\u00f3n relataremos una de ellas, seg\u00fan la cual, en la noche de San Juan, suele aparecerse la <em>Dama del Cerro de la Encantada<\/em>.<\/p>\n<p>Antes de nada nos situaremos hist\u00f3ricamente:<\/p>\n<p>Corr\u00edan los a\u00f1os en los que Espa\u00f1a estaba dividida en la Espa\u00f1a Cristiana y la Espa\u00f1a Mora. El Emperador Alfonso VII ten\u00eda limitada la frontera Cristiana en el cauce del r\u00edo Tajo. Por su parte los pr\u00edncipes moros de Sevilla, C\u00f3rdoba y Valencia ejerc\u00edan gran presi\u00f3n y fugaces invasiones en dicha vega. Uno de los baluartes mas fuertes de la ocupaci\u00f3n mora era el castillo de Aurelia, que traducido del lat\u00edn significa Oreja, poblado anejo al municipio de Ontigola. Dicho castillo, situado aproximadamente a un kil\u00f3metro del r\u00edo Tajo, est\u00e1 formado por una torre de planta rectangular sobre un risco de estrecha cima y una muralla que sigue la forma irregular de la meseta. Esta fortaleza fue punto de disputas, pasando a lo largo de su historia de manos moras a cristianas en varias ocasiones.<\/p>\n<p>Al final, el temido guerrero moro Hali claudic\u00f3 ante el asedio y cerco que Alfonso VII efectu\u00f3 al castillo. Un postrer d\u00eda de Octubre de 1.139 el ej\u00e9rcito cristiano tom\u00f3 el castillo con numerosos infantes y Caballeros formando una importante encomienda santiaguista. Al mando de la fortaleza qued\u00f3 un joven y apuesto caballero, denominado el <em>Se\u00f1or de Aurelia<\/em>.<\/p>\n<p>En los limites del t\u00e9rmino de la Santa Cruz -que era as\u00ed como entonces se denominaba nuestra villa-, situado en la vega, aproximadamente a unos dos kil\u00f3metros del r\u00edo Tajo, hab\u00eda un castillo de caracter\u00edsticas similares al de Aurelia, el castillo de Albuer, defendido \u00e9ste por un bravo caballero. Este caballero ten\u00eda una hija que, seg\u00fan las malas lenguas, era fruto de la uni\u00f3n entre el <em>Se\u00f1or de Albuer<\/em> y la hermana de Abenabed, pr\u00edncipe moro de Sevilla. La belleza y el encanto de la hija del Se\u00f1or de Albuer dejaba prendado a todo aquel que visitaba el Castillo.<\/p>\n<p>Para preparar la estrategia de defensa de la zona, se reunieron el Se\u00f1or de Aurelia con el de Albuer. A la larga discusi\u00f3n del planteamiento b\u00e9lico sucedi\u00f3 el agasajo al visitante por parte del Se\u00f1or de Albuer. El cordero y los frutos de la vega, regados con vino y licores de la tierra, hicieron que el Se\u00f1or de Aurelia no pudiese tomar retorno a Oreja. Al amanecer, el Se\u00f1or de Aurelia se aseaba en las dependencias del castillo; su torso se encontraba semidesnudo en el momento que fue sorprendido por Juliana, la Hija del Se\u00f1or de Albuer.<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>JULIANA<\/strong>: <em>\u00bfQue hace usted en mis aposentos?<\/em><\/p>\n<p><strong>SE\u00d1OR DE AURELIA: <\/strong><em>Invitado soy, y honores como tal tengo del Se\u00f1or de Albuer<\/em><\/p>\n<p><strong>JULIANA: <\/strong><em>Dudo mucho que mi se\u00f1or Padre tenga como invitado a tan insolez persona.<\/em><\/p>\n<p><strong>SE\u00d1OR DE AURELIA: <\/strong><em>Perdone si en algo os ofend\u00ed o asust\u00e9. Ahora entiendo de donde le viene a la Hija y Se\u00f1ora de Albuer la fama de su encanto. Nunca vi nada igual y a fe doy gracias a Dios de no haber muerto sin haberlo visto.<\/em><\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>NARRADOR: <\/strong>Lo que hab\u00eda comenzado con una discusi\u00f3n fue tornando poco a poco en una conversaci\u00f3n amena y distendida. A ello hab\u00eda que unir que, al tener noticia el Se\u00f1or de Albuer de que el Se\u00f1or de Aurelia no ten\u00eda contra\u00eddas nupcias y de que su hija ya estaba casadera, no hab\u00eda mejor ocasi\u00f3n por unir Aurelia con la Santa Cruz.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>SE\u00d1OR DE ALBUER:<\/strong><em> Veo, Se\u00f1or de Aurelia, que ya conoc\u00e9is a mi hija. Mucho me alegrar\u00eda que entablaran buenas relaciones. De esta forma, a la fuerza que nos da nuestro Emperador Alfonso VII y nuestro Se\u00f1or Jesucristo, unir\u00edamos el amor a persona en com\u00fan. Yo el amor que proceso a mi hija y vos el que ya en vuestra edad debe profesar a dama que se precie.<\/em><\/p>\n<p><strong>SE\u00d1OR DE AURELIA<\/strong><em>: El que yo pudiese poseer a vuestra hija seria un sue\u00f1o mucho m\u00e1s deseado que el de poder expulsar a la invasi\u00f3n sarracena de nuestros territorios. Ahora bien, como Caballero que soy, como tal he de comportarme. Nunca desear\u00e9 tener a una esposa que no me desease. Espero que la que sea mi esposa lo sea de propia decisi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>NARRADOR: <\/strong>Las palabras vertidas por el Se\u00f1or de Aurelia, unido a que, a su vez, el mancebo tambi\u00e9n \u201cestaba de buen ver\u201d, seg\u00fan se dice en el lugar, empezaron a encandilar a Juliana. Despu\u00e9s de una ma\u00f1ana en la que los caballeros hicieron alarde del uso del arco, espada y monta del caballo, a Juliana se le borr\u00f3 de la mente todo hombre que no fuese el Se\u00f1or de Aurelia. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\">Llegada la hora del retorno del Se\u00f1or de Aurelia a su fortaleza, \u00e9ste agradeci\u00f3 los atentos servicios a \u00e9l prestados. Al interesarse por Juliana para despedirse, le indican que \u00e9sta se encuentra en los jardines del castillo, dando un peque\u00f1o paseo.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>SE\u00d1OR DE AURELIA: <\/strong><em>Raudo tengo que partir si no quiero que la noche me haga presa f\u00e1cil de las emboscadas. Antes no me importaba morir defendiendo la noble causa del Cristianismo. En cambio ahora, dado que nada me colmar\u00eda m\u00e1s que volver a ver lo m\u00e1s bello que nuestro Dios Cristo ha creado en la Tierra, vos, mi Se\u00f1ora, el miedo a la muerte se ha apoderado de mi.<\/em><\/p>\n<p><strong>JULIANA: <\/strong><em> Agradezco vuestras palabras y m\u00e1s viniendo de quien viene. Mi padre desea con todo su coraz\u00f3n no morirse sin ver a su hija casadera. Muchos y de alta alcurnia han sido mis pretendientes. Pero que Dios me castigue si miento que m\u00e1s noble y generoso que vos no he conocido. Los mismos deseos de volveros a ver hierven dentro de m\u00ed. Tomad esta prenda, mi pa\u00f1uelo y velaros de no caer preso ni herido. Aqu\u00ed estar\u00e9 esperando a que vos volv\u00e1is.<\/em><\/p>\n<p><strong>SE\u00d1OR DE AURELIA: <\/strong><em>Ahora tengo que partir, mis obligaciones con Alfonso VII as\u00ed me lo fuerzan, pero antes de San Juan vendr\u00e9 a pediros a vos y a vuestro padre casamiento.<\/em><\/p>\n<p><strong>JULIANA:<\/strong><em> As\u00ed lo espero. Id con cuidado y que Dios os gu\u00ede, mi Se\u00f1or.<\/em><\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>NARRADOR<\/strong>: No hay por menos que decir que al Se\u00f1or de Albuer nada agrad\u00f3 m\u00e1s que los deseos de su hija por celebrar casamiento con el Se\u00f1or de Aurelia. Durante varios d\u00edas mand\u00f3 arreglar, limpiar y poner las mejores galas al sal\u00f3n principal en el cual se efectuar\u00eda la petici\u00f3n de nupcias por el Se\u00f1or de Aurelia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\"> El tiempo pasa lento para Juliana. Pero al fin llega el esperado d\u00eda de San Juan, Durante toda la ma\u00f1ana ella misma coloc\u00f3 la mesa en la que habr\u00edan de cenar, poniendo mucho cuidado en que las viandas, vinos y manjares fueran los m\u00e1s apropiados para la ocasi\u00f3n. El sol empezaba a ponerse en la vega del Tajo. A Juliana y a su padre les extra\u00f1a la tardanza del Se\u00f1or de Aurelia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\"> El Se\u00f1or de Albuer manda encender una gran fogata en el torre\u00f3n principal por si la noche cerrada ha desviado de su ruta al visitante. Juliana espera en su cuarto, peinando sus largos cabellos, tal como ha estado haciendo desde media tarde. El peine de oro repujado por los mas h\u00e1biles damasquinos de Toledo ejerc\u00eda un mon\u00f3tono ir y venir por su pelo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\"> El Se\u00f1or de Albuer sale a la busca del Se\u00f1or de Aurelia: teme que alguna emboscada de los Sarracenos pueda haber desviado de su ruta al esperado Se\u00f1or. La noche empieza a cerrase cada vez m\u00e1s y comienza a desatarse una tormenta. Juliana acelera m\u00e1s y m\u00e1s el ritmo del peinado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\"> Entretanto, el Se\u00f1or de Aurelia, al otear una escuadra del ej\u00e9rcito moro merodeando cerca del r\u00edo, decide tomar camino por encima de los riscos laterales del cauce, en vez de bordearlo. El cambio de ruta le har\u00e1 demorar la llegada, pero esa noche teme por su vida m\u00e1s que nunca y trata de evitar entrar en batalla.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\"> Es medianoche. En las puertas del castillo resuenan tres golpes secos. Juliana sale corriendo desde sus dependencias, sin poder esperar a que la servidumbre abra la puerta. Abre rauda el port\u00f3n y delante de ella aparece una gitana, empapada por la lluvia, sosteniendo a una criatura temblorosa en sus manos.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>GITANA: <\/strong><em>Se\u00f1ora, mi hijo esta\u00e1 muy enfermo, la lluvia le esta haciendo enfermar cada vez m\u00e1s, d\u00e9nos aposento y morada, h\u00e1galo por la criatura&#8230;<\/em><\/p>\n<p><strong>JULIANA: <\/strong><em>\u00a1Qu\u00e9 dices desgre\u00f1ada! \u00a1Sal de aqu\u00ed ,gitana! Estoy esperando a mi amado y no puedo daros cobijo. \u00a1Iros, iros lejos!<\/em><\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>NARRADOR: <\/strong>Juliana volvi\u00f3 a sus aposentos maldiciendo a la gitana y a su suerte. Cuando est\u00e1 a medio tramo de la escalera vuelve a o\u00edr otros tres secos golpes en el port\u00f3n. Baja corriendo y abre la portezuela.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>JULIANA: <\/strong><em>\u00bfOtra vez t\u00fa, gitana? \u00a1Fuera, fuera del castillo! \u00a1Marchaos de una vez!<\/em><\/p>\n<p><strong>GITANA: <\/strong><em>Mi se\u00f1ora, a mi ni\u00f1o ya apenas le queda un hilo de respiro, la noche se lo est\u00e1 llevando&#8230; Dejadme pasar, dormiremos en las cuadras, pero dejaa que mi hijo est\u00e1 a cubierto&#8230; Est\u00e1 muy enfermo&#8230;<\/em><\/p>\n<p><strong>JULIANA: <\/strong><em>\u00a1Iros los dos a donde deb\u00edais estar! \u00a1Iros al infierno, t\u00fa y tu hijo mal nacido, y dejadme de una vez!<\/em><\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>NARRADOR: <\/strong>Juliana ya no controla sus palabras ni sus actos. El deseo de saber algo de su amado le hacen desvariar. Se queda tras la puerta. De sus ojos brotan l\u00e1grimas mientras su peine contin\u00faa con el ir y venir por su cabello.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\">Un nuevo golpe seco en la puerta rompe los pensamientos de Juliana. Entreabre la puerta, sabiendo que se trata otra vez de la gitana, y sin mediar palabra la empuja haci\u00e9ndola caer de espaldas. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\">La gitana se levanta, le mira fijamente a la cara y pronuncia las siguientes palabras:<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>GITANA<\/strong><\/p>\n<p><em>M\u00e1s vale que Nuestro Se\u00f1or Jes\u00fas salve a mi hijo querido, ya que si este muriese, os maldecir\u00e9 para toda la vida y&#8230; <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong>ESTE CASTILLO DESAPARECER\u00c1, QUEDANDO SOLO SUS PIEDRAS. <\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong>Y NO VOLVER\u00c1 A APARECER HASTA QUE A LAS DOCE DE UNA UNA NOCHE COMO ESTA, UNA NOCHE DE SAN JUAN, UN CABALLERO VENGA S\u00d3LO A ESTE LUGAR MONTADO EN SU CABALLO BLANCO. <\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong>Y ESTA DAMA, QUE DESDE HOY QUEDAR\u00c1 ENCANTADA, <\/strong><\/em><em><strong>TAMBI\u00c9N DESAPARECER\u00c1 <\/strong><\/em><em><strong>EL RESTO DE LOS DIAS DEL A\u00d1O .<\/strong><\/em><\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>NARRADOR <\/strong>La puerta se queda entreabierta mientras que en el exterior, la tormenta empieza a arreciar, Juliana sale del Castillo y se encamina hacia el r\u00edo, mientras la gitana se dirige por la senda que conduce a una salina cercana. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\">Juliana ve a lo lejos las antorchas de la escuadra de su padre regresando al Castillo y, pensando que entre ellos viene su amado, sale corriendo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\">No muy lejos la gitana detiene su marcha, nota que a su hijo el poco aliento que le quedaba ha dejado de existir, cae de rodillas en la senda y mirando de reojo al castillo emite al cielo un grito desgarrado, acompa\u00f1ado del mal presagio.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>GITANA: <em>\u00a1\u00a1\u00a1Que se cumpla el maleficio, que se cumpla el maleficio!!! \u00a1\u00a1\u00a1Por mi hijo, mi hijito, hijo m\u00edo, hijo mio&#8230;!!!<\/em><\/strong><\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>NARRADOR: <\/strong>La tormenta parece que se ha arremolinado en torno al Castillo, los truenos y rel\u00e1mpagos caen sobre sus piedras. Un ruido seco que retumba en toda la vega hace volverse a Juliana, para ver c\u00f3mo el castillo se desmorona, piedra a piedra, a consecuencia de un certero rayo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\">Al apartar la vista del Castillo ve a lo lejos a la gitana, arrodillada en el camino con su hijo levantado al cielo. Juliana comprende todo, lo comprende r\u00e1pidamente y sale despavorida al encuentro de su padre. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\">En su huida cae en varias ocasiones al suelo. Su padre galopa r\u00e1pido a su encuentro; con sus ropas desgarradas ella se aferra al faldar de la armadura de su padre. El se\u00f1or de Albuer levanta la celada de su armaz\u00f3n. Su rostro esta p\u00e1lido, sus ojos llorosos.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>SE\u00d1OR DE ALBUER: <\/strong><em>\u00a1Dios M\u00edo, Se\u00f1or, mi Dios! \u00bfEn qu\u00e9 os he faltado? \u00bfCu\u00e1l es la causa del castigo que me hab\u00e9is enviado?<\/em><\/p>\n<p><strong>JULIANA: <\/strong><em>\u00a1Padre, padre, no sois vos a quien Dios Castiga, es a m\u00ed y a mi soberbia! \u00a1El maleficio de una gitana ha ca\u00eddo sobre m\u00ed, tengo miedo, mucho miedo! Ayudadme, mi se\u00f1or padre&#8230;<\/em><\/p>\n<p><strong>SE\u00d1OR DE ALBUER: <\/strong><em>Venid conmigo, mi hija. Marchemos a las ruinas del Castillo e intentaremos en \u00e9l resguardarnos, si a\u00fan queda alg\u00fan cobijo.<\/em><\/p>\n<p><strong>JULIANA: <\/strong><em>\u00bfQue sab\u00e9is del Se\u00f1or de Aurelia?<\/em><\/p>\n<p><strong>SE\u00d1OR DE ALBUER: <\/strong><em>S\u00f3lo encontramos a su escudero. Parece que \u00e9l se encamin\u00f3 por la cornisa del valle. Estad tranquila, \u00e9l sabr\u00e1 encontrarnos.<\/em><\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>NARRADOR: <\/strong><em>Juliana pas\u00f3 toda la noche rondando por las ruinas del castillo, a la espera de la llegada de su amante, pero no pod\u00eda dejar de pensar en las palabras del maleficio de la gitana.<\/em><\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>GITANA (ECO): <\/strong><em><strong>ESTE CASTILLO DESAPARECER\u00c1, QUEDANDO SOLO SUS PIEDRAS. <\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong>Y NO VOLVER\u00c1 A APARECER HASTA QUE A LAS DOCE DE UNA UNA NOCHE COMO ESTA, UNA NOCHE DE SAN JUAN, UN CABALLERO VENGA S\u00d3LO A ESTE LUGAR MONTADO EN SU CABALLO BLANCO. <\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong>Y ESTA DAMA, QUE DESDE HOY QUEDAR\u00c1 ENCANTADA, <\/strong><\/em><em><strong>TAMBI\u00c9N DESAPARECER\u00c1 <\/strong><\/em><em><strong>EL RESTO DE LOS DIAS DEL A\u00d1O<\/strong><\/em><\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>NARRADOR: <\/strong>Juliana sentada en una de las almenas del derruido Castillo continuaba pein\u00e1ndose sus cabellos, su mirada estaba fija en el punto en el que por \u00faltima vez a la gitana. Al despuntar la ma\u00f1ana vio como venia un soldado que haciendo un apartado con el Se\u00f1or de Albuer comentaba en voz baja.<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>SOLDADO: <\/strong><em>Mi se\u00f1or, lamento comunicaros que a pocas leguas del castillo he visto en una zona entre los riscos de la senda el cuerpo de un caballo y a su lado el de un caballero que yac\u00eda junto al animal. No he podido acercarme por lo empinado y h\u00famedo del terreno, pero s\u00ed he podido recuperar esta capa, que estaba enganchada en un \u00e1rbol del borde de los riscos.<\/em><\/p>\n<p><strong>SE\u00d1OR DE ALBUER: <\/strong><em>Dejadme ver&#8230; \u00a1No puede ser! \u00a1El escudo con el blas\u00f3n del \u00c1rbol! \u00a1El del Castillo de Aurelia!<\/em><\/p>\n<p><strong>SOLDADO: <\/strong><em>Seguramente, al no divisar la silueta del castillo, despist\u00f3 su ruta y se encamin\u00f3 por la estrecha senda. Su montura pudo asustarse por alg\u00fan trueno y le hizo caer desde los riscos.<\/em><\/p>\n<p><strong>SE\u00d1OR DE ALBUER: <\/strong><em>Tomad los hombres necesarios e id a darle cristiana sepultura.<\/em><\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>NARRADOR: <\/strong>Se dice que desde ese d\u00eda Juliana se volvi\u00f3 loca. Otros dicen que desde entonces se perdi\u00f3 por el t\u00e9rmino del pueblo. Con la muerte de su amante ella estaba condenada a vagar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\">Del Castillo de Albuer apenas quedan cuatro piedras labradas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\">Muchos son los caminantes que dicen haber visto a<strong> la Encantad<\/strong>a. Y siempre se la encuentran en el mismo lugar: un peque\u00f1o cerro donde la orograf\u00eda forma una especie de sill\u00f3n en el que ella se sienta, pein\u00e1ndose y mirando a la luna. <strong>All\u00ed vuelve todas las noches de San Juan<\/strong>, despu\u00e9s de errar durante el resto del a\u00f1o. Vuelve a su cita con el amor, que es lo \u00fanico que puede devolverle la felicidad. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\">Desde entonces ese cerro se llama \u00ab<strong>Cerro de la Encantada<\/strong>\u00ab. Es de suponer que se seguir\u00e1 as\u00ed llamando hasta que alg\u00fan caminante perdido en la noche consiga vencer el temor que causa la misteriosa dama y pueda alejar de ella el maleficio por medio de su amor.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\">Nota: Todos los lugares y citas hist\u00f3ricas son fidedignas, avalados por libros e historiadores solventes. Solamente los nombres del se\u00f1or de Albuer, del Se\u00f1or de Aurelia y de la dama Juliana son fruto de la imaginaci\u00f3n del autor. S\u00f3lo usted podr\u00e1 saber <strong>la Encantada<\/strong> es fruto de su imaginaci\u00f3n o la consecuencia del maleficio de una noche de San Juan. S\u00f3lo el amante convencido de su amor por la dama podr\u00e1 alg\u00fan d\u00eda sacarnos de la duda.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ilustraci\u00f3n: \u00abCampos de Abajo\u00bb, por Santiago Almarza Versi\u00f3n sonora Aqu\u00ed pod\u00e9is escuchar la versi\u00f3n novelada de esta leyenda, elaborada y emitida por la Radio Local de Santa Cruz. El texto est\u00e1 elaborado a partir de trabajo de M\u00aa Dolores Avia Aranda, Emilio Mu\u00f1oz L\u00f3pez, Julio S\u00e1nchez Rivas, Jos\u00e9 M\u00aa G\u00f3mez&#8230; <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/ww2.museosantacruz.org\/?page_id=681\">Continue reading<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":693,"parent":43,"menu_order":2,"comment_status":"open","ping_status":"closed","template":"template-full-width.php","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-681","page","type-page","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ww2.museosantacruz.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/681","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ww2.museosantacruz.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/ww2.museosantacruz.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ww2.museosantacruz.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ww2.museosantacruz.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=681"}],"version-history":[{"count":14,"href":"https:\/\/ww2.museosantacruz.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/681\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1684,"href":"https:\/\/ww2.museosantacruz.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/681\/revisions\/1684"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ww2.museosantacruz.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/43"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ww2.museosantacruz.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/693"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ww2.museosantacruz.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=681"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}